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Declaración del Pilar de la Sociedad Civil en ocasión de la Reunión Ministerial de la Comunidad de las Democracias (CoD)

Veinte años después de la firma de la Declaración de Varsovia y el establecimiento de la Comunidad de las Democracias (CoD), naciones en diversas etapas de su desarrollo democrático enfrentan obstáculos sin precedentes que se han visto exacerbados por los efectos económicos, sociales y sanitarios de la pandemia COVID-19. Líderes autoritarios, e incluso algunos líderes democráticos, se han aprovechado de esta crisis para consolidar su poder por medio de leyes de emergencia que silencian a la oposición y reducen el espacio de participación para la sociedad civil. Desde entonces, los principios de gobierno democrático y la protección de los derechos humanos que han guiado a la Comunidad de las Democracias desde su creación, y que siempre han sido parte del núcleo de la Comunidad, están siendo cuestionados, reprimidos y denigrados a nivel mundial.

Esto ha sido el resultado de lo que muchos han llamado una crisis en la democracia global. Los acontecimientos recientes han confirmado aún más la necesidad de la Comunidad de las Democracias como una demostración de que las democracias deben ser promovidas y responsabilizadas continuamente, y que la construcción de un espacio cívico saludable es un proceso arduo que requiere indispensablemente el aporte de los miembros de la sociedad civil. Sin embargo, este momento de crisis también arroja una luz sobre el esfuerzo que deben realizar todos los que apoyan a las democracias para lograr dichos objetivos, especialmente la Comunidad de las Democracias, debido a la gran responsabilidad que tienen dentro de esta temática. Asimismo, se destaca la necesidad urgente de un liderazgo comprometido dentro de la coalición para salvaguardar y defender los principios sobre los cuales se fundó originalmente. La Comunidad tiene un enorme potencial para promover normas y principios democráticos, abogar por el respeto de los derechos humanos, las libertades políticas y las libertades civiles; además de promover la democracia en todo el mundo. Dado los desafíos que enfrentan las sociedades en las transformaciones de este último tiempo, se urge a la Comunidad a redoblar sus esfuerzos para cumplir con las expectativas señaladas.

A partir de esto, la Comunidad de las Democracias ya realizó cambios institucionales para que el Pilar de la Sociedad Civil tenga un mayor acceso a representantes gubernamentales dentro de la toma de decisiones. Este fue un gran paso en la creación de más oportunidades para que grupos vulnerables y sectores abandonados de la sociedad hagan oír su voz, que sus demandas sean tomadas en cuenta por sus gobiernos y, quienes a partir de esto, tengan que rendir cuentas de su desempeño democrático. A pesar del reconocimiento por parte de la Comunidad de las Democracias del rol fundamental del Pilar de la Sociedad Civil en la promoción y mejora de la calidad de la democracia en todo el mundo, desafortunadamente no han proporcionado los recursos adecuados para apoyar las actividades del Pilar, mostrándose renuentes a recaudar fondos para el Pilar de la Sociedad Civil incluso después de numerosas solicitudes.

Esta falta de compromiso y apoyo de la Comunidad de las Democracias hacia el Pilar de la Sociedad Civil tiene graves consecuencias, ya que socava en el trabajo de los grupos y organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo, quienes se han comprometido a trabajar con la Comunidad y han dedicado su tiempo y esfuerzo en defender y preservar los principios de la Declaración de Varsovia.

En base a esto, preocupa profundamente la poca disposición de los miembros del Consejo de Gobierno para asumir la presidencia de la Comunidad. Esto refleja la falta de liderazgo en la CoD y demuestra además el fracaso de la Comunidad de las Democracias en cumplir sus objetivos a nivel internacional y su incapacidad para involucrar de forma adecuada a sus miembros en la preservación de la democracia. La Comunidad de las Democracias debe tomar medidas concretas para remediar esta situación, como establecer un grupo de trabajo en pos de ayudar a preparar a los países para asumir la presidencia, o crear un mecanismo para que el Consejo de Gobierno proporcione recursos a los Estados más pequeños y menos ricos que tengan interés en asumir la presidencia.

Para superar los obstáculos mencionados anteriormente, en primer lugar, es imperativo que la Comunidad de las Democracias aumente sus contribuciones financieras al Pilar de la Sociedad Civil. Este es el punto clave en la promoción efectiva del Pilar, lo que les permitiría realizar sus actividades de manera más eficaz y garantizaría que las demandas de la sociedad civil y otros grupos marginados sean debidamente escuchadas y consideradas por los responsables en la formulación de políticas públicas. Asimismo, considerando la reciente contratación de un consultor para evaluar el desempeño del ISC, el Pilar de la Sociedad Civil sugiere una ampliación del alcance de dicha consultoría, de modo que el mismo consultor o uno diferente, pueda evaluar el desempeño de la Comunidad de las Democracias en su conjunto, identificando sus falencias y proporcionando orientación sobre cómo la Comunidad puede lograr de una mejor manera sus objetivos.

Es claro, que la Comunidad de las Democracias puede desempeñar un papel importante en salvaguardar y reforzar las normas democráticas y los derechos humanos a nivel mundial. No obstante, es igualmente claro que no puede hacerlo sin la participación activa de la sociedad civil y, en particular, de sus miembros más débiles y marginados. El Pilar de la Sociedad Civil expresa su preocupación por la falta de un liderazgo activo e inclusivo en la Comunidad de las Democracias, pero reafirma su compromiso y ratifica su voluntad y capacidad para trabajar en asociación con la Comunidad  de las Democracias con el fin de alcanzar todo su potencial como una fuerza catalizadora para rejuvenecer la democracia en todo el mundo, la cual ahora, más que nunca, debe ser nuestra máxima prioridad.